martes, 20 de septiembre de 2016

For the right reasons

Killing someone wasn´t the worst thing she had done before. Yes, it was a crime, but she had done it for the right reasons. No one but her could have done the job better. It was all about leaving the body in the perfect position. About leaving enough blood covering his chest. About  the eyes and his dead lips.
Yes, she had loved him. But she did it for the right reasons.



*
A ver: teníamos que escribir un párrafo sobre algo ficticio para Inglés, lo hice y me gustó cómo quedó, por eso he decidido subirlo aquí. ¿Qué os parece?

martes, 13 de septiembre de 2016

10 cosas que aprendí sobre Nueva York

Nueva York, ciudad de mis sueños. Fondo de numerosas películas, tema de conversación de sucesivos diálogos, lugar de nacimiento de tantas estrellas.
Pude conocerla y pisotearla de arriba a abajo este verano, y aunque me quedaron seguramente mil sitios por ver, estas son las diez cosas que aprendí sobre la "ciudad de los sueños":

1- La gente corre. Mucho. Van como si fuera un maratón. A empujones, a tropezones. Cuando pregunté que si teníamos prisa al vernos a esa velocidad, me contestaron: "No, pero si no vas al ritmo de los demás, te aplastan". Supongo que tenían razón.
2- Hay carritos de comida everywhere. ¿Que tienes antojo de un kebab a las dos de la mañana? Tranquila. Es cierto, la ciudad nunca duerme. Y los puestos tampoco.
3- Nadie se fija en ti. A ver, ya sé que si vas paseando por Madrid tampoco es que todos los ojos estén en ti, pero digamos que si llevas el pelo de color lila y ropa un tanto estrafalaria, la gente se girará. Allí no. Lleva lo que te dé la gana porque nadie se te va a quedar mirando.
4- Consumismo puro y duro. Prepárate para toparte con rebajas monumentales (yo compré por 30$ en Victoria's Secret lo que valdría en precio original 120$) y escaparates luminosos diciéndote lo mucho que puedes ahorrarte en su tienda, además de supermercados con amplia variedad y que muchas veces solo venden en packs así que, aunque no vayas a beberte doce zumos, te merece la pena comprarlos así en vez de uno solo.
5- Los semáforos no sirven de nada, están un poco de adorno porque los peatones cruzan cuando quieren, no les apetece esperar.
6- Nunca vayas en coche, o en taxi, da lo mismo. El tráfico es horrible, lento. Tardarás menos a pie o en metro, ya verás.
7- Hay un Starbucks a menos de diez metros de ti, en TO-DAS partes. Compruébalo. Son una plaga.
8- Echan "avocado" a toda la comida, está de moda o algo así.
9- Viva América. No se te ocurra denigrar su país, están muy orgullosos de él.
10- Al parecer, no suelen comer lasaña, y eso que están rodeados de restaurantes italianos, pizzerías, una zona concreta llamada "Little Italy"... Pero no, lasaña no con lo buena que está, en serio.

*EXTRA: 
-11: Enamora. Transmite vitalidad e inspiración. Luces, sombras y mucha variedad cultural. Merece la pena.

No sé si os interesan mucho estas entradas sobre viajes, pero quien me conozca desde hace tiempo, y quien sea seguidor del blog desde los comienzos, sabrá la ilusión que siempre he tenido por visitar esta ciudad.
Espero que os haya gustado.

viernes, 26 de agosto de 2016

Cómo iba a saber ella...

Pero qué iba a saber ella, ¿qué iba a saber?
Era imposible adivinarlo, jamás lo vio venir, era algo que no se había presentado en su mapa de hechos probables, ni en sus mejores sueños.
Cómo iba saber ella, cómo iba a saber.
Que, madre mía, iba a reír como una niña pequeña tantas veces. Que se iba a sentir entre sus brazos protegida de todos los males del mundo, de los más terroríficos peligros, y de las fauces de cualquier monstruo.
Cómo iba a adivinarlo. Que se podía estremecer, llorar y disfrutar, todo en cuestión de segundos.
Que podía tocar el cielo con la punta de los dedos, y sentir un calor más intenso que el del sol.
¡Qué podía saber! ¡Cómo iba a imaginarlo!
Que brotaría, tan bonita y tan dulce, con alguien dispuesto a quererla así. Tanto y tan bien.

Que haría que esos rincones de Madrid se convirtieran en sus favoritos.
Que con solo coger su mano, atrapaba el mundo, y con rozar sus labios, se iba a otro universo...
Él escondía los misterios más bonitos y ella quería descubrirlos todos.

jueves, 11 de agosto de 2016

El mejor día de un astronauta

Sí, hoy desde luego ha sido un día maravilloso. Me levanté con las energías renovadas y preparada para la misión más corta e importante de mi vida: robar una estrella.
El cohete despegó sin problemas: el motor rugía, y en cuestión de segundos, volaba por el espacio.
La estrella en cuestión se llamaba "La Magna", un punto lúcido y rosa, fácilmente observable desde hacía exactamente dos meses. Su presencia era tan notable y atípica que enseguida había cautivado a científicos, astrónomos, profesores, cualquier persona a la que le gustase observar el cielo de vez en cuando, y, por supuesto, a los astronautas.
Siguiendo los comandos establecidos, encontré aquella famosa bola de luz. La labor de atraparla fue extremadamente compleja, era la primera vez que se intentaba algo así, pero bueno, para algo era el año 2060: disponíamos de maquinaria altamente cualificada y eficaz.
Cuando una capa de sudor frío empezaba a perlar mi frente, el astro entró en la cápsula y activé enseguida la nave para mi regreso a tierra.
Llegué cansada, agotada, pero el panorama que me esperaba allí abajo me lo quitó de un plumazo. Una horda de vítores, aplausos, cámaras y reconocimientos me aguardaban.
El mejor momento fue sin duda cuando llevaron la cápsula a los laboratorios y pude admirar de cerca la belleza fría y distante, casi mágica, de esa roca que había decidido brillar con más intensidad que ninguna otra, dejando tras de sí un camino de misterio y fantasía para todo el que la veía, y a mí personalmente, con la experiencia más única que he vivido.

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Papel: 7,02 euros. Ebook: 1,57 euros.