Capítulo 1.
Capítulo 2.
--------------
Esa mañana me levanto de muy buen humor y, para qué negarlo, con ganas de ver si me encuentro a ese chico.
No hace falta que mi madre entre a mi habitación a despertarme, lo hago por mí misma, le doy un beso y saco a Lucky. Escojo la misma canción que escuchaba cuando me encontré con él por primera vez, "
Locked Out Of Heaven", de Bruno Mars.
Tarareo la letra y camino por la calle en donde nos vimos. No hay nadie. Pero no dejo que eso me robe el buen humor así que mientras que dejo a Lucky suelto un rato, empiezo a bailar en mitad de la estrecha carretera solitaria. Hasta que, en una vuelta, me encuentro con David. Y me quedo paralizada, literalmente. ¿Habrá estado mirándome todo el rato mientras hacía el tonto? Nunca he pasado tanta vergüenza como en ese momento.
- No pares, bailas bien - dice con una sonrisa que me hechiza por completo.
Puedo notar cómo me pongo totalmente colorada en un segundo, y él se acerca más a mí. Está a apenas unos milímetros de mi cara. Creo que hasta puede escuchar a mi corazón latir más rápido de lo normal. Entonces susurra "Tu perro se está haciendo pis en tus zapatillas", lo que me hace volver a la realidad y comprobar que, efectivamente, Lucky ha utilizado mis Converse para quedarse a gusto. ¿Mi perro que siempre se porta bien tenía que utilizar justo este momento para venir a humillarme? Desde luego que no podía ser casualidad que estuviera hablando con un chico guapo y a él le diera por portarse mal.
- Yo ya me tengo que ir, pero mañana vendré por aquí más pronto, ¿estarás tú también?
- Sí, siempre vengo por aquí, ahora que mi padre no tiene tiempo para sacarle - sonrío tímidamente.
- Bien. Pues mañana nos vemos.
Cada uno se va para su lado y yo me voy sonriendo como una tonta.
Al llegar al instituto, Tamara viene corriendo hacia mí y por un momento temo que se me vaya a tirar encima.
- ¡A que no sabes a dónde vamos mañana!
- A ver... mañana es Viernes así que pensaba que íbamos a hacer maratón de películas en mi casa, ¿no?
- Bueno, en un principio sí, pero...
- Pero te ha surgido algo mejor y ya no quieres.
- ¡No es eso! Es que el primo de Pablo, que es de nuestra edad, celebra una fiesta en su casa, ha invitado a gente de su instituto, pero también va gente de aquí que le conoce. Y como a Pablo le hemos caído bien, ¡también nos ha invitado a nosotras!
Al ver mi semblante serio, añade:
- Por favor, Paula, vamos a esa fiesta que es mi oportunidad para conocerle más...
- ¿No decías que no te gustaba?
- ¿Pero es que no puedo intentar conocer más a un chico sin que me tenga que gustar?
Yo me río y eso le da a entender que estaré encantada de acompañarla.
Por los pasillos nos encontramos a Pablo, que nos pregunta si al final vamos a ir a la fiesta de su primo, y nosotras le respondemos que sí, Tamara más entusiasmada que yo.
- Genial, seguro que David os caerá bien.
Por poco se me caen los libros al suelo.
- Espera, ¿David? ¿Flequillo, castaño claro, ojos verdes, suele llevar sudaderas?
- Em... sí, ¿le conoces?
- Nos hemos visto alguna que otra vez.
Y entonces me doy cuenta de que esa fiesta va a ser más diferente de lo que yo tenía en mente ahora que, por casualidad, o "porque el destino os ha unido", según Tamara, voy a ver David allí.
La verdad es que en el fondo estoy agradecida a Lucky por haber hecho encontrarme con él aquel día.